Crisis COVID-19, una oportunidad de cambio

Crisis COVID-19, una oportunidad de cambio

 

Diana Valeska Paredes Ávila

Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social
MSc. Psicología y Administración de Recursos Humanos
Estudiante de Doctorado en Liderazgo Organizacional

 


"En la crisis, sé consciente del peligro, pero reconoce la oportunidad"

John F. Kennedy

 

La pandemia del COVID19 ha puesto a la economía de Guatemala y del mundo en un estado de suspenso y los daños económicos ya se reflejan. Las medidas de prevención para evitar la propagación del virus, como la cuarentena, generaron un freno a la economía.  Se enfrenta una crisis de salud pública con una crisis económica, y cada una agrava los efectos de la otra. En un país en vías de desarrollo como Guatemala, en el que millones de personas viven al borde de la calamidad, incluso en épocas de bonanza, los peligros se magnifican.

Mario García Lara, ex vicepresidente del Banco de Guatemala, afirma que el COVID19 tiene un impacto económico con cuatro características: es inevitable, será negativo, es global y será muy grande.  El gobierno  ha reducido dramáticamente las actividades laborales y las actividades económicas en general. Se ha dado  una reducción de la oferta y la demanda agregada de bienes y servicios y la suma de ambos efectos es enorme. La industria de la hospitalidad (Restaurantes, hoteles, turismo) es de los sectores más afectados.  Los grandes miedos son la  recesión y el desempleo, y la mayoría de los economistas dan por hecho que  se puede predecir  sin ninguna duda, el mundo va hacia una recesión global.  A nivel mundial se ha dado una caída en las acciones de la mayoría de las bolsas del mundo y en los bonos.

La política económica en este momento en casi todos los países del mundo se está movilizando para contrarrestar los efectos recesivos del coronavirus.  Los próximos meses serán de gran incertidumbre.  Se vive el dilema de implementar distanciamiento social, que daña la economía o tener que relajar las políticas para no ahogarla.

La crisis económica tiene muchos aspectos importantes, entre los cuales nos enfocaremos en el desempleo.  Se toma a Estados Unidos como modelo, considerando que marca la tendencia en todo el mundo, y por consiguiente en Latinoamérica, incluyendo Guatemala. La gráfica muestra el número neto de desempleo desde 1967 a la fecha.  Se muestra cómo hay picos en la gráfica donde el desempleo ha crecido en las crisis; por ejemplo en 1974, en 1980, crisis de la época de las empresas PuntoCom, en 1990,  la crisis del 2008, y luego,  el gran pico de desempleo en las últimas semanas del 2019 e inicio del 2020 a causa de COVID19. De acuerdo con el economista de Estado Josh Lehner, la cuarentena ha impactado uno de cada cinco empleos en el  sector privado. Según  el Departamento de trabajo (U.S. Department of Labor), es el pico de desempleo más alto en la historia.

En Guatemala, Paulo De León, de Central American Business Intelligence (CABI) explica que se refleja una caída de ventas sin precedentes y problemas de liquidez en las empresas, ya que éstas se ven forzadas a tomar decisiones para subsistir en el mediano plazo, lo que incluye despidos masivos. El primer paso de las empresas es pedir que los empleados se vayan de vacaciones forzadas, sin despedirlos, pero si las condiciones persisten, como ocurre actualmente, se ven forzados a despedir. 

El fenómeno de desempleo ya se hizo patente y además, no es un desempleo temporal.  La cuarentena está haciendo que se acelere al máximo la automatización de todo. La automatización de las compras en el supermercado, la automatización de los trabajos manuales, la automatización de las fábricas. Si había un fenómeno que iba a multiplicar la automatización, fue el COVID19.  

Como sociedad,  no se tiene control sobre la situación del COVID19, ni de sus efectos en la economía.  Debemos usar  este tiempo para aprender,  para crecer, para hacer el mejor esfuerzo y estar listos  para cuando al final de este proceso el país arranque de nuevo. 

El mundo entero está en pausa, pero nosotros no tenemos  por qué estar en pausa. Es posible que sea necesario empezar  desde cero. Es posible que la inversión empresarial se pierda. Es posible que no podamos conseguir empleo en la carrera que hemos construido.  El mundo entero está en pausa,  y la única herramienta que garantiza que podamos sobrevivir, es nuestro cerebro.  Hay que alimentarlo, continuar aprendiendo, crear una nueva carrera para nosotros.  El  mundo sigue y al final vamos,  no solo a estar bien, sino que vamos a ser más fuertes que nunca. Resulta de nuevo oportuno recordar y poner en práctica la frase de John F. Kennedy: “En la crisis, se consciente del peligro, pero reconoce la oportunidad”

 


  Esta publicación representa la opinión del autor, si usted tiene dudas o comentarios puede contactarnos a través del correo
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.