Cuando los escenarios se cambian en el ejercicio de la odontología

Cuando los escenarios se cambian en el ejercicio de la odontología

 

Dr. Rafael Mejicano Díaz

Decano de Facultad de Ciencias de la Salud

 



Es evidente que el escenario en donde se ejerce la odontología ha cambiado significativamente. Ahora en la clínica, se debe prestar atención a los desechos peligrosos, ya que peligrosos son todos los desechos, no importando del tipo que sean. Todos en su conjunto merecen un manejo de sumo cuidado, custodiando no contaminar a los pacientes y a los colaboradores de la clínica. Actualmente, el escenario es más complejo y delicado, es la generación de aerosoles, los flujos bucales, el tan solo conversar con el paciente, es un hecho igualmente peligroso.

Hemos llegado a un escenario complicado en atención dental, en donde mucho de lo que antes se consideraba cortesía y confort, ahora debe desaparecer; las áreas y servicios comunes deben igualmente desaparecer. Interesa en la actualidad que el paciente esté solo y aislado, que no tome café, que no lea revistas, que no vea programas de televisión junto a otros pacientes que esperan ser atendidos. Interesa que no converse con nadie, que no esperen mucho tiempo; que lamentablemente tenga que enfrentar la consulta del odontólogo con la menor distracción previa posible.

En las actuales circunstancias es arriesgado ser cortés y respetuoso, ya no se puede saludar con la mano, ya no se puede abrazar a los amigos que llegan a la clínica. No se puede ser cortés y transmitir calidez, o por lo menos en la forma que hasta tres meses atrás se hacía. Hoy la conexión afectiva que buscaba hacer sentir bien al paciente, está prohibida; realmente la profesión de la odontología está en un escenario difícil y crítico.

Ahora resulta que la única forma de ser afectivo y respetuoso, sin correr riesgo alguno, es por medio del uso de las redes sociales; cuando es a todas luces evidente que el uso de estas tecnologías, lo menos que promueven es la sociabilidad, que de por sí, su presencia está creando una alteración maligna en las relaciones sociales diarias, afectando y erosionando directamente la difusión de nuestra cultura y los hábitos y costumbres que la sustentan. Sin duda, que la familia y la sociedad han cambiado con la existencia de estos dispositivos, pero para peor.

Estos medios de comunicación surgen como un apoyo a la comunicación social, pero nunca como un sustituto, porque la calidez humana tiene otra dimensión, más allá del simple hecho de escuchar hablar o conversar con otra persona. En fin, este tema es demasiado amplio, y no deseo distraerme hablando en ello.

La odontología que buscaba con ansias encontrar formas apropiadas y placenteras, para que el paciente se sintiera confortable, haciendo olvidar el momento que prontamente le tocaba vivir, que para muchos es una verdadera fobia; implementando diversos servicios que sirvieran de antesala al tratamiento dental; hoy nos toca retirar las revistas, los periódicos, las cafeteras,  las tazas de café, los capuchinos, las galletas, el agua pura, los  dispensadores colectivos para la recarga de los teléfonos celulares, los jardines infantiles y juguetes para que los niños jueguen y se distraigan, mientras pasan a su chequeo o tratamiento. Toda una época de lucha y esfuerzos en hacer de la odontología una profesión más cálida, amigable y confortable, hoy sencillamente se debe descartar.

Dentro de las prácticas profesionales ligadas a la salud, es sin duda alguna la odontología la más afectada por la pandemia del coronavirus, porque además de ello y en el momento actual, hay que realizar una serie de implementaciones adicionales o fortalecer las que ya se tenían; para  poder ofertar un servicio de atención más o menos seguro; y hablo con esta indefinición, porque de por sí, el agente causal del coronavirus es un bicho invisible e inestable, que muta a cada momento y según las circunstancias ambientales y de otro tipo, esto hace poco previsible, si en el futuro se tengan que recomponer las medidas y decisiones actuales. Todo este proceso de reingeniería es muy costoso, consume mucho tiempo. Por ello, y sin duda alguna; existirán muchos colegas que, al no poder cumplir con los protocolos definidos, tendrán que salirse del mercado laboral.

Existen vertientes teóricas como las estructuradas en el Programa Neolingüístico, que plantean que para mejor la relación entre personas, entre el prestador de servicios y el que lo demanda, es necesario conocernos a nosotros mismos, pero principalmente conocer a quien asiste a la clínica o a cualquier otro tipo de negocio, que este conocimiento básicamente se da por tres vías: el oído, la vista y el tacto; y que cada uno de nosotros y de nuestros pacientes, tiene una o más características de estas. Lo cierto del caso es que, en las actuales circunstancias, el tacto ya no debe usarse para mostrar la cordialidad, el respeto y el aprecio, y al hablar se debe hacer con algunas restricciones, afectando con ello el conocimiento pleno de las personas que nos visitan y las posibilidades de brindarle un mejor servicio.

Ante semejante escenario situacional, qué le puede esperar a la profesión:

  • Sin duda alguna, en primera instancia, mientras no se reinventen nuevas formas de promover el confort y de estandarizar los nuevos costos de la atención, la odontología se verá afectada por una baja significativa en la demanda de servicios.
  • Las clínicas que sobrevivan sin hacer cambios, sin duda alguna las exigencias institucionales y la ausencia de pacientes, las harán desistir.
  • Y luego existirá un gran grupo, que por la falta de recursos económicos, que puede ser la mayoría, estará fuera de la jugada desde ahora mismo.
  • La odontología volverá a ser un campo poco prioritario para la población, porque estará agobiada por las necesidades humanas definidas por Abraham Maslow, como las necesidades básicas como: la alimentación, la vivienda, la salud en general, el vestuario y otras.

Ante este estado situacional difícil y complicado, qué se puede hacer:

  • Crear una comisión de alto nivel, que defina la nueva normalidad de funcionamiento y operación de las clínicas dentales.
  • Establecer vertientes de coordinación y de apoyo activo nacional e internacional a favor del ejercicio de la profesión.
  • Buscar la forma que los gobiernos nacionales o entidades internacionales puedan establecer una especie de subsidio para la práctica de la profesión, mientras se redefine el nuevo quehacer.
  • Buscar situar a la odontología en el lugar que le corresponde, proponiendo la creación a nivel de la cartera de salud, un viceministerio de Salud Bucal.
  • Elaborar o reelaborar el protocolo de servicio dental, enfatizando en la sanitización y bioseguridad del paciente y nuestros colaboradores.
  • Que cada clínica se esfuerce por reinventarse y hacer cosas nuevas, a favor de la profesión y que este esfuerzo lo comparta sin recelo alguno.

Esta complicación compleja que hoy nos afecta, constituye en la práctica una gran oportunidad para crear nuevas estrategias y para rediseñar y reinventar nuestro quehacer profesional. Ánimo porque el futuro es nuestro y está en nuestras manos.


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