El Acceso a la Justicia después del COVID-19

El Acceso a la Justicia después del COVID-19

 

Dr. Mauricio Alejandro Zarazúa Herrera

Docente Facultad de Derecho y Justicia USGP
Doctor en Derecho Constitucional
Maestría en Derecho Constitucional
Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Abogado y Notario

 


-Una breve reflexión a este derecho fundamental posterior a la pandemia-

Diversas consecuencias se advierten o se vaticinan en diferentes ámbitos de la vida, producto de la pandemia, y así como los científicos indican que todo virus muta, las ideas deberían pasar por un mismo proceso de recambio. Hoy se percibe que todo se transformó vertiginosamente, las negociaciones son plenamente on line, se estudia a distancia, se habla de teletrabajo -home office-, el contacto laboral, social, docente y de familia es por videoconferencias; acontecimientos que algunas personas no estaban acostumbradas. Sin embargo, el ajuste fue de inmediato, vale la pena decir que el ser humano se adapta con facilidad a todo, haciendo uso de esa resiliencia particular.

El uso de las tecnologías para algunos sectores hizo que la cuarentena no fuera tan invasiva y que se generaran secuelas del aislamiento; sin embargo, existen algunas realidades que no se pueden soslayar.

Por ejemplo, en el ámbito legal, la justicia le sumó al perentorio proceso una pausa inesperada, producto de la amenaza sanitaria; y muchas causas quedaron suspendidas temporalmente, lo cual no es imputable a los órganos jurisdiccionales, toda vez que se le dio prelación a otro derecho fundamental de carácter social como lo es la salud. Empero, es necesario transformar el acceso a la justicia con ayuda de la tecnología. Esto no significa que se deban reemplazar a los sujetos procesales por algoritmos informáticos, como en el caso de la labor intelectiva del Juez y su discernimiento, que constituye un eslabón que solo un ser humano puede ejecutar, tomando en cuenta su experiencia, lógica y madurez legal. Tampoco significa, retrotraernos al proceso escrito, cuando ya se avanzó en algunos procesos con la oralidad. Simplemente simboliza que desde la promoción y la mayoría de incidencias procesales, se puedan desarrollar con auxilio de la tecnología, sin menoscabo, del principio del debido proceso. 

El mundo ha cambiado, y muchas herramientas pasajeras vinieron para ser parte del diario vivir, la esperanza de un mejor planeta es latente. La lección debería ser acogida por todos, y de esa cuenta, en el caso del acceso a la justicia, demanda que exista una realidad posterior a la cuarentena, donde las instancias jurisdiccionales comulguen con las facilidades tecnológicas que flexibilicen la forma en la que se desarrollan las etapas procesales, lo que brinda el preludio que lo mejor debe estar por venir. 


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