El Impacto Económico del COVID-19 en la Industria Alimentaria

El Impacto Económico del COVID-19 en la Industria Alimentaria


Licda. Blanca Azucena Méndez Cerna

 

Licenciada en Nutrición
Master  en Salud Pública
Estudiante Doctorado Liderazgo Organizacional

 


 

El impacto económico de la epidemia por Covid-19 se puede analizar desde múltiples puntos de vista. Por ejemplo, desde la perspectiva macroeconómica se ha estudiado su efecto en variables como el Producto Interno Bruto (PIB), tipo de cambio, inflación, exportación e importación, tasas de interés, y otras. En el enfoque microeconómico, se puede apreciar su efecto en los trabajadores, las familias, las empresas, el consumo de bienes y servicios particulares.

Presentaré la perspectiva de una industria que conozco bien: la industria de alimentos. Esta industria es la encargada de coordinar las actividades de los productores, fabricantes, distribuidores y vendedores de los alimentos que consumimos diariamente y que compramos en lugares como la tienda de barrio, la carnicería, la tortillería, el mercado y el supermercado.

Siempre que consumimos alimentos que vienen empacados, llevan una marca, han pasado por un proceso de transformación, limpieza y preparación,  estamos entrando en contacto con la industria de alimentos. Aunque actualmente hay una tendencia mundial hacia el consumo de productos locales, agricultura orgánica, carnes y vegetales frescos, y otros similares; hay que reconocer que sin el trabajo de la industria de alimentos, su escala, volumen, eficiencia, canales de distribución y competitividad; es imposible pensar en alimentar a la enorme cantidad de personas que viven en ciudades, dedicados a actividades completamente desconectadas de la producción de alimentos, pero que tienen la seguridad de que cuando visiten un restaurante o supermercado encontrarán alimentos a un precio razonable.

Esta industria está viviendo su propia versión de la crisis del Covid-19 y está siendo golpeada en muchos frentes. Tomemos por ejemplo, a los productores de alimentos, el primer paso en la cadena productiva. Se trata de agricultores de granos básicos, frutas, verduras, plantas de las que se hacen condimentos, criadores de ganado bovino, ovino, porcino, aves de corral y también de abejas. Ellos proveen los insumos a partir de los cuales se fabrican alimentos. Fabricar en este contexto se entiende como preparar, condimentar, cocinar, y en ocasiones agregar ciertos componentes para mejorar el sabor, la textura, y la durabilidad de los alimentos. También empacarlos, refrigerarlos y distribuirlos en contenedores limpios y adecuados para ese propósito.

La producción de alimentos es intensiva en mano de obra y emplea una gran cantidad de personas, la mayoría sin estudios universitarios o de nivel medio. Estas personas dependen del transporte público para movilizarse, lo cual presenta un problema en las condiciones actuales. Las aves, animales de corral, abejas, y plantas no entienden de toques de queda o fechas de cuarentena. Requieren atención y cuidados concretos, sin los cuales pueden arruinarse o perecer. Sin transporte público no hay obreros que brinden esa atención y cuidados, y el proceso se detiene desde su inicio, o al menos se reduce su capacidad productiva.

La escasez de materias primas implica varias cosas. Primero, productos como la carne de res, pollo, cerdo, recién destazada, leche recién ordeñada, aumentan de precio por factores como la competencia y la necesidad de recurrir a proveedores inusuales, que están más lejos, o producen con menos eficiencia y por lo mismo deben vender más caro. Así mismo la industria alimentaría debe aumentar sus controles sanitarios, por lo que deben comprar más jabón, desinfectantes, uniformes, etc. Estos aumentos de costos tarde o temprano se trasladan al consumidor final, que entonces se vuelve más selectivo o consume menos, lo que puede causar la quiebra de algunas empresas.

Segundo, sin materias primas las industrias tendrán que reducir sus operaciones, lo cual puede significar despedir personal, cerrar plantas, y en los peores casos, incumplimientos de contratos, atrasos en pagos y otras dificultades financieras.

Tercero, el nivel de ventas en tiendas, mercados, supermercados y otros puntos de venta de la industria pueden caer, hasta ser insuficientes para sostener la operación y por ello empezarían a acumularse pérdidas. Esto puede pasar primero en aquellas empresas que producen alimentos que no se perciben como esenciales, como carnes de animales exóticos, granos y cereales importados que no se acostumbra a consumir; tales como quinoa, amaranto, y otros, leches saborizadas, pasteles y panes de recetas exclusivas, helados, quesos curados, entre otros. Eventualmente estas empresas podrían quebrar y cesar operaciones, con lo que sus empleados y proveedores podrían quedar con saldos pendientes, empeorando la crisis en general.

Eventualmente toda la cadena productiva puede ser impactada. Por ejemplo, los fabricantes de productos complementarios como colorantes, condimentos, saborizantes, preservantes, empaques; y los proveedores de servicios como transportes, almacenamiento, arrendamiento de maquinarias y equipos pueden perder clientes y verse obligados a reducir o terminar sus operaciones.

No hay una solución inmediata para esta crisis. Algunos economistas han sugerido medidas como diferir el pago de impuestos y obligaciones como el Bono-14, pagos a la seguridad social y otras. Esto con el fin de reducir la presión en las empresas y que puedan pagar sueldos, alquileres, arrendamientos y cubrir sus costos variables. Otros han propuesto medidas como mayor gasto por parte del gobierno, con el fin de que la gente disponga de dinero que pueda utilizar para comprar alimentos y con ello mantener la demanda. El control de precios también se ha mencionado para que los productos no suban de precio. Todas estas medidas se deben estudiar cuidadosamente para no dañar la economía en el intento de mejorarla.

Surge la interrogante: ¿Cuál será el impacto económico del Covid-19 para la seguridad alimentaria y nutricional de la población guatemalteca? Esto lo estaríamos viendo en unos cuatro a seis meses y no creo que los resultados sean positivos, si ya de por sí existe desnutrición en niños menores de cinco años, anemias en mujeres embarazadas y desnutrición oculta en adultos mayores. Esperemos entonces que esta situación de morbilidad y mortalidad se  mejore y que el Estado tome medidas asertivas para paliar esta situación.

 


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