Impacto de la Cuarentena en el Desarrollo de los Niños

Impacto de la Cuarentena en el Desarrollo de los Niños

 

Dra. Carolina Arévalo

PhD en Fisiología
Directora de Investigación
Universidad San Pablo de Guatemala 


"La única riqueza en este mundo son los niños, más que todo el dinero y el poder".

Mario Puzo

El desarrollo afectivo y social supone un proceso de socialización que incluye la formación de vínculos afectivos; la adquisición de valores, normas y conocimientos sociales; el aprendizaje de costumbres, roles y conductas de la sociedad donde vive ese niño o niña que nace dentro de una determinada cultura,  la familia y la sociedad.  El desarrollo social implica una evolución o cambio positivo en las relaciones de individuos, grupos e instituciones en una sociedad.

Con respecto a la pandemia de COVID19 que aqueja al mundo, originalmente se mencionó que los más afectados, o sea, los que sufrirían los síntomas más severos y estarían en alto riesgo, serían los ancianos, y personas con un sistema inmune está debilitado.  Por otro lado, los niños, aunque están jóvenes y tienen buena capacidad de recuperación, tienen muchas oportunidades de infectarse si están cerca de alguien infectado,  durante sus juegos y actividades, tocando juguetes, introduciéndolos a la boca, en fin,  y tratándose de un virus nuevo, aún no tienen inmunidad contra el virus SARS-COV2. Por lo tanto, los niños son una población que debe mantenerse en cuarentena, y serán unos de los últimos grupos en volver a actividades normales.

Ese confinamiento está pasando factura a la salud mental de los niños, sobre todo de los más pequeños.  Están sufriendo un nivel  de estrés anormal que debemos  mitigar ya que puede agravarse y llegar a ser estrés postraumático.  En Guatemala, los niños, como los adultos, llevamos ocho semanas de confinamiento en respuesta a la pandemia de COVID19, que podrían prolongarse, y está afectando a todas las áreas clave de su  neurodesarrollo, su  movimiento físico, sus  relaciones sociales, el juego y el aprendizaje.

Los niños, pueden manifestar su estado de estrés de muy diversas formas, manifestando tics, regresiones a etapas de desarrollo anteriores (volver a orinarse en la cama cuando ya no lo hacían), pueden padecer terrores nocturnos, ataques de pánico, cambios en su apetito (comer mucho de algún alimento o negarse a comer), variaciones en patrones de sueño, variaciones extremas de humor, pasar de estar tranquilos a hacer berrinches, o manifestar desesperación, llorando o con síntomas de depresión. 

Lo importante es que los adultos sean capaces de identificar  y definir estas emociones.  Debido a que esta crisis no tiene aún plazos fijos, la confusión sobre el futuro confunde a adultos y niños.  Es importante mantener muchas rutinas, que le den estructura a los días, y ellos se sientan seguros y cómodos. 

A los niños los estresa el hecho de haber cambiado toda su rutina y  no hacer las cosas a las que estaban habituados.  El hecho de no poder estar en contacto con otros niños, ni con sus profesores, que en esta edad son figuras de referencia importantísima, de no poder salir al parque a correr y  jugar;  y adicionalmente  no entender qué pasa, percibir el miedo de los adultos y de los medios de comunicación, son condiciones que provocan mucho estrés. 

Si a estas condiciones, agregamos que los padres pueden haber perdido su trabajo o pueden tener abuelos enfermos, les genera extrema ansiedad y frustración que no pueden controlar.  Cuanto más larga sea la cuarentena, el riesgo de que acabe teniendo un impacto en la salud psicológica de los niños a largo plazo será mayor.

Todas las experiencias que vivimos modifican la estructura cerebral y tienen repercusiones en nuestra salud mental a largo plazo, es importante el acompañamiento que demos a los niños y también una vez acabe el confinamiento, para ayudarles a digerir qué ha pasado. 

Todo depende de los recursos que les podamos ofrecer.  Las familias de clase media y alta están pudiendo hacer su trabajo “en línea” y cuidar a los niños. Aunque aparentemente se tiene más tiempo para estar con los niños en casa, se requiere tiempo de calidad. De nada sirve que el niño vea a los padres sentados frente a la computadora, el teléfono celular, o la televisión, totalmente estresados.  Otro caso es el de las familias con un solo padre, o con niños u otros familiares enfermos, que necesitan más cuidado.  Y si hablamos de niños en internados, hospicios o niños en familias muy vulnerables, la situación de estrés es totalmente distinta.

A los niños hay que explicarles la situación de manera sencilla, fijar rutinas y controlar el tiempo que pasan jugando juegos de computadora, o viendo las redes sociales .Es necesario hablar con los niños de los miedos que tengan, de la nostalgia por los amigos y la rutina.  Debe hacerse con  empatía, tranquilidad y esperanza; explicándoles que volverán a jugar con sus amigos, ir al colegio, ver a sus abuelos. También se les debe ofrecer actividades alternativas para no estar frente a la televisión ni la computadora, espacio para hacer algún ejercicio, rutinas agradables, darles seguridad y afecto, que puede ser mediante abrazos y caricias si ninguno tiene los síntomas o ha estado expuesto al virus.  Para explicarles la situación debemos usar un lenguaje sencillo y breve y decirles siempre la verdad, aunque no hace falta entrar en detalles.  Es mejor que un adulto le explique al niño la situación, y no que vea los programas noticieros llenos de amarillismo.

Entre las recomendaciones para los que conviven con niños, basadas en lo emitido por la OMS podemos mencionar que se debe escuchar a los niños de manera comprensiva y cariñosa, tranquilizándolos con palabras sencillas y sinceras, dándoles información clara y veraz pero sin asustarlos. Se debe intentar no cambiar radicalmente sus rutinas y mantener lo más posible a las mismas personas que los cuidan. Crear entornos donde se combine el juego con el aprendizaje.   

Si se lleva la cuarentena con inteligencia, apoyo de los mayores, buena comunicación entre niños y adultos, validando los sentimientos de inseguridad y temor que puedan tener los niños, brindando explicaciones  honestas, claras y sencillas, es posible minimizar los efectos estresantes de la cuarentena y lograr que el niño conserve sus vínculos afectivos, su sentido de justicia, disciplina,  normas,  costumbres, roles y conductas de la sociedad. 

Al pasar la cuarentena, tendrán un recuerdo de una época que representó un estrés  manejable, mediante la disciplina y cariño familiar y después de  superarla, experimentarán más unidad familiar, y sentido de responsabilidad social.  Todo esto representará una evolución  positiva en las relaciones familiares y con la sociedad. 

Recordemos las palabas de John Fitzgerald Kennedy: 

Los niños son el recurso más importante del mundo y la mejor esperanza para el futuro”

FUENTES CONSULTADAS

https://lahora.gt/como-preservar-la-salud-mental-durante-la-pandemia-del-covid-19-aqui-le-mostramos-algunos-consejos/

MEDSCAPE.Impacto de la COVID-19 en la salud mental-- CONFLICTOS DE INTERÉShttps://espanol.medscape.com/verarticulo/5904873

 


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