La mentalidad de desarrollo

La mentalidad de desarrollo

 

Ing. Jorge Jordán

Decano de la Facultad de Liderazgo

 


Estos días me han servido para reflexionar sobre la enorme oportunidad que se presenta frente a nosotros, derivado de la situación que estamos viviendo para desatar un cambio social, fundamentado en el sueño de vivir en ambientes que favorezcan el desarrollo de nuestras naciones. Muchas personas me han preguntado si creo que esta situación va a cambiarnos como sociedad, y la respuesta, aunque más compleja y elaborada que lo que pueda escribir en un post, es que: mientras no cambiemos nuestra mentalidad no vamos a cambiar nuestra forma de desenvolvernos como sociedad. 

Claramente, van a haber modificaciones en nuestra manera de operar, nuestra forma de hacer ciertas cosas. Tal vez inclusive, algunas modificaciones en nuestros hábitos, pero seguimos distantes de ver una propuesta de cambio ideológico profundo para nuestro país. La situación actual nos hace cuestionar nuestras formas de vida. Sin embargo, no he visto al liderazgo con la disposición suficiente para aprovechar el momento para provocar la discusión y el debate, que haga que las personas cuestionen los resultados que estábamos obteniendo con nuestras viejas formas y aprovechar este limbo de incertidumbre para proponer los cambios más radicales que, como sociedad, podemos aprovechar. El desarrollo es un estado físico, pero también mental y psicológico que cualquier sociedad puede alcanzar, aunando las condiciones necesarias para avanzar en dirección al bienestar del individuo y de la comunidad.

A lo largo de la historia, los científicos sociales han hecho muchos esfuerzos para investigar y entender qué elementos deben existir para que algunas sociedades se desarrollen y otras no. Contamos con miles de ejemplos, casos y situaciones que nos han dado alguna luz para explicar cómo se llega al desarrollo; y la conclusión hasta este momento, es que la receta del desarrollo tiene muchos ingredientes que deben ser correctamente mezclados para alcanzarlo. No se llega al desarrollo haciendo una sola cosa. 

El desarrollo o el subdesarrollo se alcanzan a través de la formación de estructuras mentales que, arraigadas en lo más profundo del cerebro, hacen que las personas actúen de formas determinadas. Cada individuo es un mundo con pensamientos propios y una forma específica de ver su realidad. Sin embargo, el ambiente en el que se desenvuelve, genera condiciones específicas que resultan en comportamientos y pensamientos similares. Por ese motivo nos es posible identificar actitudes comunes entre miembros de una misma comunidad.

Son muchas las circunstancias que pueden poner a una sociedad en la situación necesaria para replantear el camino de su desarrollo: una conquista, una guerra, una enfermedad, la manipulación de las emociones, la devastación, una ideología. Inclusive, la ciencia y la tecnología pueden ser catalizadores utilizados para fomentar el cambio y la transformación de una sociedad, afectando el más profundo pensamiento de las personas, alterando el entendimiento de su realidad, buscando inculcar e interiorizar el valor de cualidades que puedan favorecer la situación personal y de aquellos cercanos al individuo. Identificar una realidad como una obligación o un castigo es la brecha que separa nuestra forma de afrontar dicha realidad. Hay preguntas existenciales que los líderes de un pueblo deben plantearse para saber si el futuro que les espera avanza en el camino del desarrollo o en camino contrario.

El virus SARS-COV2 causante de la enfermedad infecciosa Covid-19 ha atacado a casi todos los países del mundo por igual, no ha respetado raza, credo, nivel socioeconómico ni religión. Es una crisis que debe ser atendida de forma inmediata y que en este momento, responde como la mayor prioridad de todas las naciones, junto a las estrategias necesarias para evitar a toda costa un descalabro económico, que pueda generar una tragedia tan importante como el mismo virus. Pero derivado de la atención que esta crisis requiere, se han desatado un sin número de nuevas oportunidades que todos como sociedad tenemos, la oportunidad de aprovechar para promover un cambio en nuestra forma de vivir. 

Este parón nos permite pensar en el futuro, en los modelos de educación, en los modelos económicos, en las prioridades que como sociedad deberíamos de valorar como la salud, la naturaleza, el bienestar común y la convivencia; ya que como sucede con el organismo humano, la capacidad de salir airoso ante cualquier adversidad o enfermedad viene derivado de factores físicos, mentales y emocionales, que favorecen la capacidad del organismo para curarse y salir fortalecido. Pero debemos actuar, tenemos que plantear esos cambios, debemos expresar cuáles son nuestros ideales como miembros de esta sociedad. 

Es el momento de poner atención y aprovechar para que, como sociedad salgamos, a buscar personas capacitadas y preparadas con la mentalidad adecuada para proponer y promover cambios, que impulsen el desarrollo, a través de la generación de propuestas que valoren el esfuerzo, piensen en futuro, favorezcan a la mayoría, den importancia a la preparación y la educación, que premien el orden, la salud, la limpieza y la organización. Hay mucho trabajo por hacer, pero hoy tenemos la oportunidad de empezar.

¡Busquemos el cambio hoy!


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