Lo que la Pandemia está revelando

Lo que la Pandemia está revelando


Dr. Rafael Mejicano Díaz


Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud, USPG


 

Históricamente hemos vivido en un sistema político económico, a todas luces plagado de injusticias. Basta con analizar la distribución de la riqueza, en donde es evidente que algunos pocos se han aprovechado de esta condición y situación de pobreza, para llevar agua su río y pan a su matate; aunque ello implicara cooptar a las entidades estratégicas del estado. Más pareciera que se está interesado en que estas situaciones lejos de resolverse, se profundicen más. Mucho del sector privado realiza esfuerzos auténticos de inversión, buscando ampliar la oferta laboral, y que como producto de ese esfuerzo, sea posible contar con un empleo para todos aquellos que nunca lo han tenido. Este ha sido siempre el propósito de la mayoría del sector privado; pero en la práctica el sector gubernamental no ha cumplido con garantizar condiciones mínimas de seguridad, de certeza jurídica y de juego limpio, elementos suficientes para que la inversión que viene al país, no se
decepcione y se ahuyente.

Dentro de este contexto poco halagador, hoy nos toca hacer frente como nación a la “pandemia del coronavirus”, que ya está en el país, requiriendo de medidas determinantes y disciplinadas para que el virus no se propague provocando que más daño del que ya ha causado. Porque a decir verdad, el virus tiene poco tiempo de estar en el país, pero ya ha ocasionado el daño suficiente para retrocedernos económica y socialmente, por lo menos diez años. Me atrevería a decir que está peligrando la estabilidad macroeconómica y la estabilidad de la moneda, situación que había dado estabilidad al país y algunas condiciones para empezar a ver al final del túnel, en términos de posibilidades de bienestar social.

Los gobiernos corruptos, que históricamente nos han gobernado, han realizado mucho daño al país, pues todos los recursos destinados a la inversión social, o gran parte de ellos, están en sus bolsillos, sus cuentas e inversiones personales. Las estructuras del estado se han convertido en una fábrica permanente de nuevos ricos, que se adueñan del país y sus departamentos, estableciendo una especie de caciquismo, que lidera anómalamente el desarrollo local. Muchos de estos actores nefastos están hoy en la cárcel, pero no ha sido posible recuperar todos los recursos que desviaron anómalamente hacia otros destinos.

Todas estas condiciones impropias están acumuladas y se reflejan en la poca inversión social y productiva, así como en el pobre desarrollo humano de los pueblos, convirtiéndose en el principal caldo de cultivo para que los efectos de esta pandemia puedan ser nefastos para nuestro país, principalmente la violencia, cuando a la población le escasean los alimentos.

Paralelo a esta situación, observamos como las inversiones en salud, son muy pocas y mal direccionadas; pues existe una total disparidad entre la importancia que se da a la atención curativa versus la preventiva. Es más, se manejan datos en donde al enfoque curativo se asigna más del 80% de los recursos destinados a la cartera de salud y 20% al enfoque preventivo. Mucho de estos recursos del área preventiva son destinadas a la compra de biológicos y a mantener la cadena de frío, peor escenario no podría existir.

Para agravar más esta situación, encontramos que el actual sistema de prestación de servicios de salud, ha reducido totalmente la participación de la población en la solución de sus propios problemas de salud. Existe un enfoque paternalista en donde las personas están sentadas en su casa, esperando que se les llegue a atender, es decir que ya ni quieren trasladarse a los servicios de salud, esperando de brazos cruzados a ser atendidos.

En la actual emergencia provocada por la pandemia del coronavirus, se requiere que las personas asuman responsabilidades propias practicando buenos hábitos higiénicos y que inviertan alguna cantidad de sus ingresos, para poder hacerse de jabón, gel y otros insumos que son necesarios para mantener una adecuada higiene.

Pero la pandemia tiene otras implicaciones serias, por ejemplo los daños terribles a la economía nacional y familiar. Estamos hablando de esos pocos recursos económicos que circulan a nivel local, que ya están seriamente afectados y amenazados, pues la pequeña y mediana empresa, sin duda, no están preparadas para mantener por mucho tiempo el salario de sus colaboradores, no digamos de los autoempleados que viven el día a día. Este efecto será como un efecto dominó, en donde, si se caen algunas piezas, poco a poco irán cayendo las demás.

Finalmente no debemos olvidar que los esfuerzos empresariales que se realizan son relativamente nuevos y no del todo solventes, pues estaban siendo afectados por otras situaciones geopolíticas, que de un tiempo atrás, se vienen presentado en el mundo. Por nada del mundo se debe olvidar que el sistema económico y social en el que hemos vivido, es como andar en una bicicleta, si dejamos de pedalear nos caemos de la bicicleta.

 


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