Temor frente al COVID-19 y la recesión económica

Temor frente al COVID-19 y la recesión económica

 

M.A. Friné Paz de Solares

M.A. en Liderazgo y Desarrollo Organizacional
Estudiante de Doctorado en Liderazgo Organizacional
Universidad San Pablo de Guatemala

 


“Nada se sabe bien sino por medio de la experiencia”

Sir Francis Bacon

 

El COVID19 se ha expandido desde diciembre 2019 hasta la fecha, desde Wuhan, China, a todos los países del mundo.  En marzo 2020, el epicentro de la pandemia pasó de China a Europa. Luego, el virus pasó a América del Norte y Latinoamérica. Estados Unidos sobrepasó las estadísticas mundiales referentes al coronavirus.  

La OMS ha informado que el SARS-COV2 es muy similar a los virus influenza, MERS y SARS. Sin embargo, su capacidad de contagio de humano a humano es muy superior. Al inicio de la pandemia se difundieron los datos estadísticos y medidas de higiene básicas, también se indicaba que no había por qué causar una alarma.  Posteriormente, la misma OMS lanzó en enero y febrero alertas de epidemia nivel 1 y en marzo, ¡la alerta pasó a “pandemia de alto riesgo”!!!!

El mundo vio, a través de las noticias, cómo en Wuhan y Hubei, China el virus infectaba a gran cantidad de personas y cómo los sistemas de salud colapsaban, dando como resultado gran cantidad de personas fallecidas.  En Europa, este virus originalmente se vio como “una gripe fuerte”, con alto contagio. El 12 de mayo, España llegó a 27,104 fallecidos y 229,000 contagiados.  En las redes sociales, se expande la información más rápido que el virus, con videos de personas contagiadas y la gravedad del colapso del sistema de salud de Italia, España y otros países.  De esa cuenta, que la OMS brindó protocolos de manejo del virus a nivel internacional, dando algunas recomendaciones para evitar el contagio.

Según noticias de CNN y la BBC, los países han optado por diferentes medidas de aislamiento para reducir la curva de contagio, con el fin de reducir la carga a los sistemas de salud y por ende prevenir mayores muertes.  No existe tratamiento y la vacuna no estará disponible en el corto plazo. Esto ha llevado a los países a tomar medidas de aislamiento principalmente de las personas vulnerables, según la OMS, ancianos, niños, personas con enfermedades crónicas como presión alta, diabetes y enfermedades respiratorias.

Según los epidemiólogos, la pandemia tiene una curva de crecimiento, la cual llega a su punto cúspide y luego inicia el descenso. En Italia y España, que no guardaron medidas de aislamiento preventivas a su debido tiempo, la curva siguió subiendo. Tardó semanas en llegar a la cúspide, lo que tuvo colapsado a sus sistemas de salud, que iniciaron, bajo un código de guerra, a priorizar la atención médica según la esperanza de vida de los pacientes.

Por lo tanto, existe un temor colectivo sobre los riesgos y resultados del contagio del virus. Sin embargo, los gobiernos que han tomado medidas de aislamiento rigurosas, están tratando de reducir la curva para evitar más muertes y un colapso en sus sistemas de salud.  Se desconoce cuál será el desenlace en Latinoamérica, si seguirá la misma curva que siguió en Estados Unidos y Europa. 

Mientras que algunos países han implementado medidas de aislamiento para evitar mayor riesgo, no se observa un protocolo estandarizado de prevención.  Desde otro punto de vista, algunos países no han sido tan restrictivos, priorizando las economías, temiendo que el colapso económico sería más perjudicial que la pandemia.

Estados Unidos ha desplegado toda su capacidad económica para buscar un tratamiento, desarrollar una vacuna, y para atender a los casos críticos masivos.   El presidente Trump en noticias de CNN, indicó que “esto va a estar mal”, pero prometió reabrir el país.  De igual forma el presidente López Obrador indicó que no parará y ese es el lema que el gobierno ha lanzado a su población, “no pararemos”.  El presidente Trump indicó que la decisión de aislamiento para evitar la pandemia puede destruir las bases económicas del país.

Los estragos económicos son una realidad de esta pandemia, cómo los gobiernos responderán a las necesidades básicas de las poblaciones más pobres, ciertamente se desconoce porque no hay ningún antecedente previo.

La pandemia de COVID-19, mostró la incapacidad del mundo entero para hacer frente a este tipo de amenazas a la salud.  No fue posible anticipar su impacto y no se cuenta con los recursos para detenerla.  Las acciones han sido reactivas, algunos países lograron anticiparse tomando prontas medidas de aislamiento, que en este momento es el único “tratamiento”.  Sin embargo, algunos países deciden arriesgarse tratando de controlar la pandemia con algunas medidas, sin detener la economía.  Consideran que la recesión puede causar mayor estrago en la vida de sus habitantes que el virus.  

Las preguntas que sólo el tiempo responderá serán: ¿La decisión de priorizar la vida sobre la economía es la mejor decisión?  ¿La economía se rescatará con un alto costo de vidas?  Algunos datos dicen que serán los adultos mayores y los enfermos crónicos los más afectados, parece que estos se han convertido de vulnerables a sentenciados a muerte, ¿será ético y humano asumir ese costo?  

En el caso de Italia y España, que no tomaron las medidas preventivas a tiempo, tuvieron que implementar el aislamiento total forzoso.  Estos países no pararon en el momento oportuno, y luego se paralizaron completamente, con mayor pérdida en vidas y en sus economías.  Lamentablemente, el futuro es el único que dirá cuál fue la mejor decisión. En este momento solo debemos esperar que las decisiones tomadas por nuestros gobiernos sean exitosas.

“Sólo una cosa es más dolorosa que aprender de la experiencia, y es, no aprender de la experiencia”.

Laurence J. Peter 

 


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